Ciclo de la vida

1.- Eres creado en las bolas de tu padre junto a otros cientos de millones de otros como tú.

2.- Inmediatamente luego resultaste ser el más rápido de una carrera ancestral en el que de cientos de millones de participantes solo puede ganar uno (ciertas excepciones aplican), a través de la vagina de tu madre.

3.- Te desarrollas en la barriga de tu madre hasta convertirte en un ser humano capaz de crecer y respirar.

4.- Naces, generalmente a través de la vagina de tu madre que sedada de las piernas para abajo, ve como sale una persona de 4 kilos por donde generalmente sale orine y óvulos muertos y solo entra el pene de tu padre que a lo sumo tendrá unos 20 centímetros.

5.- Tus padres te crían con cada uno de sus prejuicios e ideas retrógradas. Te inculcan una religión que generalmente se basa en el rechazo a otras religiones y que ha dado más muertes que la peor de las guerras. Te inculcan la cultura que ellos crean conveniente, sus ideales y hasta equipo de fútbol. Te enseñan que eres diferente solamente por tu color de piel, raza, sexualidad, nacionalidad, altura. Te enseñan a sentarte en la poceta de un modo y a limpiarte el culo de otro que nunca (repito y recalco: NUNCA) dejarás de hacer. Te enseñarán a tratar a cualquier persona diferente, valga la redundancia, de manera diferente y a aceptar a cualquier desquiciado maldito de una manera especial solo por mantener lazos afectivos y/o sanguíneos contigo.

6.- Creces llenándote de odio y aprendiendo del pasado porque dicen que se repite, pero no es así, solo se repite porque así lo permites y porque así te enseñan. En esta etapa mientras más jodas otras personas, más cómoda será tu vida. Serás un asesino en serie de la bondad y la confianza.

7.- Te casas, tienes hijos. Empiezas a tratar de repetir el pasado siendo quien fue tu padre y buscando a alguien parecida a tu madre como esposa dándole razón a las perversiones de Edipo. Llega el momento de propagar todas la mismas ideas que alguna vez tus padres heredaron de sus padres, que las heredaron de tus abuelos, que las heredaron de tus bisabuelos, que las heredaron de tus bisabuelos, y así hasta el primer mono que practicó incesto con una mona. Intentarás procrearte siguiendo el sentido biológico natural de los primates y llamándolo “amor” porque es mejor, porque es más bonito. Luego, siguiendo los más primitivos instintos de manada tratarás de crear tu familia y criarla tal como tu padre te crió a ti, basándote en parecidos genéticos.

8.- Te das cuenta que la vida es una mierda: el concepto de matrimonio es primitivo y el amor son solo químicos en tu cuerpo diciéndote que hace falta crear un par de nuevos humanos con tu adn para haber sido valioso en el mundo. Te das cuenta que los conceptos de nacionalidad, racismo y hasta sexismo que te enseñaron son pura mierda. Quizá te des cuenta que en este mundo somos todos iguales, pero ya no importa, eres importante, eres poderoso, dejaste legado, no eres menos que un maldito Dios: das vida y mantienes personas vida, pero igualmente no tenemos límites. Quizá seas inteligente y empieces a matar personas y  sabrás lo que es ser un Dios en su totalidad, pero luego de todo esto nunca hay un lleno de poder total, siempre hay un próximo escalón y siempre habrá un escalón tan alto que nunca puedas subir. Por muy exitoso que hayas sido, siempre sabrás que pudiste haber tenido más, mucho más.

9.- Mueres finalmente, solo y triste. Pero finalmente mueres. Ya para este punto habrás enterrado a mucha parte de tu generación. Si te lloran o no, no importa, solo eres un viejo menos en este mundo. Un cúmulo de piel arrugada y músculos que ya no funcionan. No funcionas ni como repuesto, tus órganos se pudrirán y serán comidos por gusanos que después te cagarán y serás parte de otro gusano que te volverá a comer y a cagar por siempre.

10.- No pasa nada.  No hay cielo, no hay infierno, no hay nada. En todo lo que creíste y por lo que luchaste no existe. Lo peor: nunca lo supiste, nunca advertirás nunca a nadie, no serviste de nada. Solo para los gusanos.

 

De nada gusanos.

Conversación con Satanás

Dormía plácidamente cuando escuché un ruido, provenía de la ventana, al principio lo ignoré pero luego se volvió más intenso y entendí que me llamaban, fui a la ventana y la abrí y me asomé y para mi sorpresa era Satanás. Al principio claro me asusté y me eché atrás, lo que no fui muy astuto ya que dejé la ventana abierta de par en par y pudo pasar. Ahí estaba yo, arrinconado, con un miedo terrible, apenas respirando y con las pulsaciones a mil. Al ver mi estado Satanás se acercó lento, era justamente como siempre me lo han descrito, ya saben, la cara de demonio, los cachos, incluso el tridente, creo que se le había aparecido a algunos y por eso tenían una imagen tan precisa de Él, tenía un color rojizo, como mezclado con cobre y marrón, unas manos con garras e incluso una cola. Aunque su cara de demonio no lo dejaba ser pacífico, ciertamente lo estaba, me miraba con paciencia para ver si salía de mi trance de miedo en el que estaba postrado. Dijo mi nombre y salió una voz masculina y tranquila, lo cual me tranquilizó mucho.

— ¿Eres el diablo?- Dije reestructurándome un poco

— Si… aunque tengo muchos nombres, muchas personalidades, puedo ser Lucifer, a veces Belcebú, puedo ser el príncipe de las tinieblas, el rey del mal. Depende mucho de mitologías y creencias. Me han llamado además Nefistóteles, Mandinga, Azrael, Leviatán, la serpiente, señor de la mentira… aunque prefiero el nombre de Satanás.

— ¿Satanás?

— Si. Eso de diablo puede ser usado con distintas connotaciones. Muchos de los nombres que me colocan son de demonios seguidores míos.

— Pues Satanás te llamaré entonces.

— Te preguntarás qué hago aquí: no todos son como tú, un tanto infranqueables. No creas que es muy común que me aparezca en la casa de alguien y se me permita hablar y establecer una comunicación cómo está sucediendo ahora… y es que desde el día que supe de ti sabía que podía contar contigo.

— ¿Contar conmigo? ¿De qué hablas, Satanás? Podré darte la opción a la palabra, creo que la merece quién sea, pero yo no soy una mala persona.

— ¿Y acaso parezco yo mala persona? Bueno, persona definitivamente no soy ¿Parezco un mal ser?

— A decir verdad, ahorita que te veo no. Pero es lo que dicen de ti. Eres el enemigo número uno, eres la esencia de la maldad, eres todos los pecados, eres…, eres…

— … Aparentemente soy lo que dicen de mi — dijo tranquilamente Satanás  completando mi frase incompleta — ¿Sabes lo que la gente dice de ti? Sé que no eres un mal muchacho, te he visto, obras bien, tratas de cumplir las reglas, sé que no eres muy religioso y que siempre piensas tus acciones ¿Sabías que hay personas que te odian sin razón? ¿Sabías que hay gente que te desprecia sin siquiera conocerte? Tú conoces la naturaleza de los tuyos ¿Por qué habrías de creerle? Los seres humanos son egoístas por naturaleza, incapaces de hacer una obra sin que haya algo de vuelta. Dime por qué habrían de decir algo bueno de mi cuando sencillamente esto no les pueda traer algo bueno.

—No lo había pensado de ese modo.

—¡Por supuesto que no, querido! Es que los prejuicios le ganan a la mente. De pequeño te decían que era malo, de grande también. Toda la vida hubo una doctrina acerca de lo malo y lo bueno de lo que quieren que creas, sabiendo que lo bueno y lo malo es cuestión de gustos. Te venden un cielo, te venden un infierno. Casi nunca describen al cielo como el lugar más divertido de todos, pero generalmente describen al infierno como el peor lugar del universo. Con fuego y demonios y almas perdidas intentando violar la tuya.

— ¿Intentas decir que el cielo no es lo que dicen, Satanás? — Dije ya poniéndome de pie, ya tranquilo y sereno.

— No quiero meterte en tu cerebro ideas, hijo. No quiero que pienses como yo pienso. Una influencia hace que pierdas tu propia mirada y aunque todo causa una influencia no quiero que la mía sea más grande o más chica que la de cualquier cosa. ¿El cielo? Ciertamente yo nunca quisiera ir para allá, pero tampoco es un lugar tan terrible. Creo que solo lo digo porque no me gusta estar con compañías que me parecen malas. Me gusta estar rodeado de mis amigos. Eso es lo que hace un lugar bueno o malo. Aquí en este espacio terrenal no tengo muchos amigos, y los que dicen ser mis amigos son estúpidos que creen estar conmigo solo porque están en contra de Dios ¡Qué mal nombre me dan!

— Ya va, ya va ¿Me estás diciendo Satanás que todo los que no han enseñado es mentira? ¡Pero te estoy viendo, compañero! ¡Eres el demonio!

— Y eso siempre seré, no seré nunca una serpiente, ni un pecado, ni nada por el estilo. Solo soy un ser muy muy horrible que está pagando el perder una guerra con alguien muy poderoso.

— ¿Te refieres a Dios?

— Como lo quieras llamar. No quiero hablar de mal de Él, en realidad somos enemigos, ni siquiera somos tan distintos. Somos seres destinados a batallar toda la vida. Este espacio terrenal, llámalo como lo quieras llamar, fue solo una consecuencia de nuestra infinita guerra.

— ¿Pero y la Biblia? ¿Qué pasó con el hito de la creación y todo eso? ¿Tú no eres la serpiente que tentó a Eva?

— Qué si soy la serpiente dice — dijo despectivamente Satanás — Piensa esto por un momento ¿Por qué alguien habría de darte un caramelo y decirte que no te lo comas? Imagina esto en un tiempo infinito. Por supuesto que alguien comería la maldita manzana. Eso era lo que Dios quería ¿O no te parece muy sospechoso como pasó todo? El mismo Dios que mandó a reproduciros mediante el incesto hoy nos pide que le sigamos hasta la muerte. Que hagamos como el pobre Abraham que casi mata a su hijo, o como Moisés que supuestamente abrió separó los mares ¿Sabes por qué siguen a Dios?

— No sé… me imagino que por su palabra de bondad y misericordia.

— ¡No! — Interrumpió Satanás — Es por su método: él escogió la muerte.

— ¿De qué hablas? ¿Qué muerte? Él escogió la vida, el color blanco, la paz, la espiritualidad, la vida después de la muerte.

— Repite esa último, por favor – dijo Satanás acercándose un poco. Noté una pequeña sonrisa esbozándose en sus labios terribles.

— La vida después de la muerte — Dije lento y pensando cada palabra y dándome cuenta de todo en ese preciso momento.

—¿Qué es la vida después de la muerte, querido? ¡Es la muerte! Es prometerte un cielo absurdo que en realidad no es algo real, es preferir el “espíritu” que la carne cuando la carne es algo tangible. Es preferir el “alma” que el cuerpo, cuando el alma es tan solo concepto para intentar explicar la bondad que, como ya había aclarado, es un concepto de puntos de vista, además por la propia esencia de su concepto es extremadamente corruptible. Puedes mentir, puedes actuar. Tu alma no quedará en descubierto porque no es nada, es una ilusión, como el tiempo. Solo nos afecta el aspecto social.

— ¿Y tú que pregonas? ¿La vida acaso? — Dije imponiendo un reto, no quería que Satanás ganara esta discusión fácilmente.

—¡Pues claro! El cuerpo es un reflejo de tu alma. El concepto de “vender tu alma al diablo” lo dice todo. El alma es tu cuerpo y todo lo que refleja, todas sus mentiras y obscenidades ¿Por qué creer en un espíritu cuando podemos creer en un cuerpo? Dios te manda a matar en su nombre, te manda a matarte en su nombre. Lo que yo pido es que vidas tu vida. Somos cazadores por naturaleza ¿Por qué no comer carne los domingos? Somos promiscuos por naturaleza ¿Por qué el sexo está prohibido? ¿Por qué la mujer es prohibida? Si la homosexualidad es algo natural e imposible de evitar ¿Por qué condenarla? El sexo prematrimonial es una realidad ¿Por qué la prohibición de los condones? — Satanás se estaba alterando un poco, pero se calló un momento y luego siguió calmado — ¿Sabes que es un verdadero pecado? La pedofilia. Creo que si los curas pagaran por prostitutas no habría tanto problema con ellos ¿Por qué prohibirles a unos hombres algo que es tan natural como el sexo? Somos apenas una de las dos especies animales que disfrutan del sexo ¿Por qué ocultarlo? Tú sabes que el conocimiento es la base de toda regla. Somos humanos, somos parte del reino animal, somos cazadores, somos naturales. Robar, matar, violentar, tener sexo. Son todas cosas naturales, amigo mío ¿Sabes que no es natural? Robar en nombre de Dios, matar en nombre de Dios, violentar en nombre de Dios, no tener sexo. Si ustedes humanos ponen sus propias reglas para disfrutar de sus vidas a plenitud pues ese es su problema. La cuestión está en vivir la vida como menor nos parezca.

— ¿Lo que dices es que puedo matar y robar a quien yo quiera?

— Lo que yo digo es que vivas tu vida sin seguir a nadie, con tus reglas, con tus pensamientos, con tu sabor. La vida es tuya y créeme, es una sola — me guiñó su ojo grotesco — No la malgastes muriendo por alguien que mandó a su hijo a morir por él. Los humanos han creado maravillas, este planeta es de verdad muy hermoso ¿Qué es lo que se hace en nombre de Dios? Guerras, matanzas, inquisiciones, racismos, terrorismo. Todas las cosas que ustedes crean con trabajo, tiempo, audacia y valor, viene otro y las destruye en nombre de Dios.

Hubo un silencio en la habitación oscura, ambos estábamos muy cerca. Sus palabras me entraban como una inyección de veneno entra en alguien, solo que este veneno me daba vida.

— ¿Por qué se habla tan mal de ti? — pregunté sin convicción. Sin argumentos.

— He sido el perdedor por más de dos mil años. Realmente el hijo de Dios me las puso difícil. Era un gran chico, mucha carisma, mucha entrega, lástima que escuchó de más a su Padre. Yo no quiero darte en tu fanatismo, quiero darte en la razón. No me importa que me sigas o no, pero plantearte la realidad como alguien que no está metido en este problema. En esta guerra milenaria.

— ¿Somos solo eso? El producto de un odio milenario entre dos criaturas que están destinadas a batallar por siempre.

— Odio es una palabra muy fuerte. Más que eso nos veo como guerreros intentando tomar bando. Es verdad, el cielo ni el infierno existen, pero cada vez que mueren dependiendo de donde estén deciden cómo será el mundo. Cada persona cambia el mundo para muchas otras. Por eso en vez de menospreciar el acto de la muerte lo tenemos que engrandecer. No hay otra vida, esta será nuestra única vida y muerte. Las religiones nos quitan vida, tiempo, espacio. La vida nos da tiempo y espacio. Vivan la vida y ya. Obra sobre lo que tú creas positivo y ya. No hay mucha diferencia entre tú y el peor de los asesinos. A la final ambos obraron sobre lo que querían y vivieron la vida a plenitud. Y ojo, que no te pido que irrespetes a los demás por sus creencias. Debes entenderlos y nunca trates de cambiar el parecer de nadie. Nadie merece tus insultos y todos merecen tus felicitaciones por seguir respirando, por seguir viviendo que es la meta de todos.

Desde este momento todo cambió, viví mi vida a plenitud, sin enganchaduras, sin complejos, sin cadenas, respiro el aire y me doy gracias a mi por seguir haciéndolo.

¿Y si Satanás utilizó sus mentiras para engatusarme? ¿Y si es verdad todo lo que dicen de Él? Bueno, si es así entonces iré al infierno junto con todos mis amigos por no bendecir las fiestas aunque así respeté mi vida un poco más.

Espero que algún día Dios se me aparezca. Sinceramente me gusta siempre tener los dos lados de la moneda. Aunque mientras tanto vivo mi vida como yo quiero, robando, matando y mintiendo.